04 octubre, 2008

Diferentes.


Lentamente se acerco a ella, tan diferente a él...
Le amaba en silencio, sin esperanzas de que ambos algún día tuvieran un único destino. Dos piezas de puzzles diferentes.
Y por primera vez maldigo a toda esa gente que le rodeaba y deseó ser otra persona.

6 comentarios:

Veca dijo...

Oh dios mío, yo tuve un puzzle de estos cuando tenía unos 10 años más o menos, anda que no llovío desde entonces......hasta era del mismo color que el de la foto. Que recuerdos!!

La gata Roma dijo...

Desear ser otra persona… Al final, después de conocer gente, de ver sus miedos, sus defectos, sus problemas… al final acabas pensando que ser tú misma tampoco es tan malo; casi puedo afirmar que he llegado a este punto…
Kisses

Ego dijo...

“No tenéis futuro”, les decía el Mundo, pero el futuro ya había llegado hacía bastante tiempo.
Supongo que debería empezar por cómo se conocieron. Pero, bueno, eso ya se intuye: chico conoce a chica, la típica atracción, el típico y reglamentario tirarle los trastos por parte de Él, la obligada cena romántica al mes o dos - cena que no es aconsejable repetir, pues deja de ser una velada excepcional - y, bueno, las típicas ilusiones y mieles de los típicos primeros días. Nada nuevo en una pareja de “tortolitos” que acaba de conocerse. Nada llamativo ni antinatural.
Que la primera mirada indiferente- esa mirada más centrada en papeleos de trabajo que en sentimientos- duela, es inevitable. Que cause la primera separación, posible. Víctima del miedo de la principiante, Ella se topó con una “reacción post-oficina” borde por parte de Él- la misma que tantas veces posteriores habría de acostumbrarse a tragar- y dedujo, fracasada, que el problema era Ella, que su relación no tenía sentido, en fin, todos esos pesimismos que aterran a las que, hasta el momento, disfrutaban del “hombre ideal” a su lado.
Tampoco existía, no obstante, la “mujer ideal” que Él había pintado en su memoria. Cuando la conoció, con ese aire de inocencia pura, ese destello de las inteligencias precoces que buscan la felicidad, no podía concebir que también acaparara defectos. Y los acaparaba. Ese tirar la toalla de sopetón, en el mínimo desplante de Él, agobiado por cuestiones financieras que nunca le explicaría, le certificó lo que su sentido común le había estado repitiendo: “No conviváis mucho... No conviváis demasiado, y demasiado pronto...no os llenéis de rutina que manche los besos que apenas conocéis...”
No más de sesenta días duró la primera y más absurda divergencia. Pasadas las Navidades, Ella, tras que le llegaran por amigos comunes los “recuerdos” que Él le mandaba, volvió a provocar un encuentro. “Como desde cero”, sentenció Él, escéptico de sus posibilidades, tras que los mismos amigos comunes le asegurasen que Ella iba en serio con otro, otro que jamás le había dedicado un mal grito o una mala mirada.
Ella, con descarado pasotismo, dio motivos enseguida al otro para que clausurara la relación. Fue justo tras que Él le confesara que lo sabía.
Las malas rachas en la oficina siguieron condicionándoles, pero a Ella no se le volvió a ocurrir abandonar: “Si hay que reír, o hay que llorar, que sea por algo que merezca la pena”. Lo suyo, sin embargo, no era una relación consolidada propiamente dicha. Mil y un agentes exteriores imposibilitaban la consolidación. “No podéis estar juntos”, les decía el Mundo, y lo decía precisamente cuando estaban juntos. Chocante paradoja. Como el que dice que no puede llorar y está llorando, que no puede amar...y está amando. Aparte de esta oposición tajante por parte del Mundo, estaba la rutina, que se había encaprichado de ellos. Y los miedos, y las calenturas de coco, y las dudas producidas por dudosos consejos de dudosas amistades, sin aludir a la inmadura costumbre de Ella de no esforzarse mucho por rechazar otros brazos masculinos que la consolasen en un momento bajo. Él lo temía y suponía, hasta que Ella alcanzó el cúlmem del desprecio hacia sí misma y hacia su boca profanada, y empezó a largar y a pedir perdón. Sin mirarla a los ojos, Él alegó diplomáticamente que se sabía sin derecho a exigir explicaciones, pues “lo suyo” no era un clásico noviazgo reconocido y público. Pero Ella no se cansaba de pedir perdón. Y lo tuvo.
Entre besos clandestinos, deseos irrealizados y lágrimas reprimidas malvivía la historia, una historia rabiosa ante un entorno adverso, al parecer conjurado contra dos personas que sólo tenían un delito: su deseo. Distanciamientos forzosos, esperas largas y magnas promesas. Conscientes del dolor que les había provocado contar tanto con el Mundo, decidieron dejar de hablarse con el Mundo. Se separarían otra vez, darían el gusto a las circunstancias...Pero el Mundo no estaría atento a largas miradas de lejos, cuando sólo miras lo que imaginas mirar, pues es imposible distinguir el brillo de otros ojos en la distancia; pero el Mundo no se percataría de discretos cambios de acera, para rozarse acaso la ropa y robar un poco del olor característico del otro.
Los dos sabían que no era un adiós, pero dolía mucho, porque lo parecía. Otras Navidades sin noticias. Otros dos meses de desconexión.
Cuando la oportunidad les quiso abrir una ventanita se abalanzaron de lleno. Y burlaron a las adversidades con un beso. Él, con la actitud galante del que corteja, como deseando empezar de nuevo, se topó, sin embargo, con una fría y contraria respuesta de Ella. Demasiados, de momento, los rencores y los daños que aún escocían. Además, pensó Ella, empezar de nuevo supondría otra repetición cíclica de la historia, quizás otros dos meses nulos, vacíos. Su actitud cerrada y poco receptiva fue el preludio de una crisis terrible que, paradójicamente, afrontaron juntos. Entre miradas que dolían, que lo gritaban todo en silencio, Él repitió lo que tantas veces había repetido Ella en el pasado: caer en los brazos amables de otra mujer. Y Ella también deseó caer en los brazos de otro hombre, pero no tuvo fuerzas. Y preguntó, desesperada, y a punto de tirar la toalla, preguntó a la Vida por qué había de acabar así; y la Vida sonrió de medio lado y sólo dijo: “Pero, necia, ¿quién te ha dicho que ya has acabado?”. El alma lloraba, aunque no por los ojos propiamente dichos. Tras beber de su medicina y sufrirla en sus carnes, Ella comprendió que la huella de ese dolor no sería fácil pasto del olvido. En el caso, olvidar era la excepción que confirmaba su regla del “Nada es imposible”.
Pero Ella jamás llegó a afirmar directamente que lo sabía. Era preferible callar, tal vez hubiera sido mejor que Él también hubiese callado en el pasado. Y sumidos en la crisis, mudos, desconocidos, concluyeron con que la única y definitiva manera de desaparecerla era desafiar- por primera vez, y cara a cara- a ese Mundo hostil que los despreciaba y miraba mal. Y una noche, sin miedos, probaron. Y lo retaron en un duelo. A muerte.
Los miró el Mundo y se echó las manos a la cabeza. No quiso pararse a pensar. Para él estaba claro que “lo suyo” era la encarnación del error, algo vergonzoso que estaba condenado a la desaparición o, si no, a la eterna clandestinidad. Pero esa noche el Mundo se quedó mirando, absorto, y mientras lanzaba sus maldiciones ellos se escaparon. Se exiliaron del Mundo, y rompieron la crisis a fuerza de besos. Y las estrellas aplaudían.
Jamás volverá a ganarles la adversidad ignorante, que juzga desde fuera, sin conocimiento de causa, y va sembrando la cizaña que conduce a nefastas consecuencias. En su decálogo, en el de Él y Ella, los enfados se solucionan con besos, el strees de la oficina se combate con caricias, y han dejado de hablarse con el Mundo, hasta tal punto que el Mundo cree que ya no existen, que se pudrieron hace mucho víctimas de su podredumbre, de ese deseo absurdo, o como lo llamasen, que “jamás les conduciría a ninguna parte”. Ja...

Ledicia dijo...

yo tb tuve un coco crash! pero de eso hace unos 20 años!? uff ya cuento los años de 20 en 20? Dios! que miedo!! :(

Sarinha dijo...

Cococrash de colores!! Pero me quedo con el cubo Rubik...

cc22 dijo...

性感睡衣,情趣睡衣,性感內衣褲,性感內衣,內衣,性感內褲,C字褲,內褲,
情趣,情趣用品,巴黎,

性感貓裝,性感睡衣,貓裝,吊帶襪,情趣內褲,丁字褲,SM道具,SM,
G點,按摩棒,轉珠按摩棒,變頻跳蛋,跳蛋,無線跳蛋,

飛機杯,男用強精長軟質套,男用強精短軟質套,充氣娃娃,男性性感內褲,性感內褲,
自慰套,自慰套,情趣娃娃,自慰器,電動自慰器,充氣娃娃器,
角色扮演,角色扮演服,

震動環,潤滑液,情趣禮物,情趣玩具,威而柔,精油,逼真按摩棒,數位按摩棒,